REQUISITOS PARA SER OBISPO
La palabra Obispado es sinónimo de Episcopado
y significa: Anciano, Diacono y/o Ministro de la iglesia cristiana. En realidad
el ser obispo o ministro de una iglesia es una gran responsabilidad, porque no
solo tiene que entregar cuenta a Dios por su alma sino también por el alma de
los demás creyentes en Cristo. Actualmente
la mayoría de los cristianos no muy espirituales van tras un obispado pensando
que es una profesión y hasta existen algunas universidades y seminarios que dan
el obispado como una carrera profesional, lo que esta en contra de la palabra
de Dios. Los apóstoles de Cristo fueron unos humildes obreros y nunca
asistieron un apostolado de formación académica. En verdad la palabra de Dios
dice que: Quienquiera que aspire al episcopado tiene ciertamente una noble
aspiración, pero no dice que es una carrera técnica o profesional. Veamos: 1 Timoteo 3:1. Palabra fiel: Si
alguno anhela obispado, buena obra
desea. (Versión RV60).
Aunque la palabra de Dios
no indica que un obispo deba permanecer soltero, es preciso que tenga ciertas
cualidades, como el que ha de vivir de
un modo intachable: Debe ser marido de una sola mujer, sobrio, prudente y
modesto en su conducta; acogedor, bien preparado para instruir a
otros. Veamos: 1 Timoteo 3:2 Pero es necesario que el obispo sea
irreprensible, marido de una sola
mujer, sobrio, prudente,
decoroso, hospedador, apto para enseñar; (Versión RV60).
El Obispo no debe ser amigo de la bebida, ni
pendenciero, ni avaro, ni acumulador de riqueza, sino considerado, apacible y
desprendido. Veamos: 1 Timoteo 3:3. No
dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable,
apacible, no avaro; (Versión
RV60).
El Obispo debe ser alguien que gobierne bien
su casa, que tenga a sus hijos en
sujeción con toda honestidad. Veamos:
1 Timoteo 3:4. Debe gobernar bien a su familia y ser digno de la sumisión y el respeto
de sus hijos, (Versión RV60).
La persona quien es incapaz de gobernar a su
familia no puede ser ministro, en otras palabras, él que quiere ser ministro
debe dirigir en principio su propia casa y hacerlo bien para poder gobernar
algo más grande que es una congregación, en otras palabras, el varón que ha
tenido varias esposas no puede ser ministro. Veamos: 1 Timoteo 3:5 (pues
el que no sabe gobernar su propia casa,
¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?); (Versión RV60).
Actualmente el obispado también lo heredan de padre a hijo y lo realizan como un circulo familiar, lo cual no es bíblico. Tampoco
conviene que un recién convertido sea obispo, no suceda que llegue a
envanecerse y caiga en la condenación del diablo. Veamos: 1 Timoteo 3:6. No un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la
condenación del diablo. (Versión RV60).
El
Obispo debe igualmente gozar de buena reputación entre los que no son de la
iglesia, para que no se desacredite y caiga en alguna trampa tendida por el
diablo. Veamos: 1 Timoteo 3:7.
También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del
diablo. (Versión RV60).
Dios Bendiga su vida. Amen
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